El Camino de Santiago regala a su paso por León un fascinante registro de usos y costumbres. La aventura cultural y espiritual protagonizada por los peregrinos es una metáfora abierta al paso de los tiempos, evidencia que se hace patente en el abanico de íntimas preferencias y devociones
jacobeas. Como cada año, los caminos vuelven a llenarse de romeros inmersos en un fenómeno religioso, turístico y social que constituye la columna vertebral del progreso en Europa.
León está integrado en la Red de Ciudades Jacobeas y cuenta, dentro de su madeja urbana, con distintas señales indicativas que
facilitan el tránsito de viajeros y peregrinos. La ley no escrita del Camino exige hacer un alto en León para disfrutar de los atractivos de esta ciudad estructurada como una suerte de museo al aire libre.





